Problemas con el calzado
Estoy estos días en tenerife. No son vacaciones pero tampoco es trabajo. Al menos no mi trabajo.
Por ejemplo, ahora mismo estoy escuchando a Cooper, bebiendo una coca light y escribiendo en mi blog vía mi “amigo iphone” ![]()
Y mientras desarrollo la actividad para la que he venido aquí. Coordinar a los monitores que entretienen a los clientes de víctor. A 50 metros de ellos, frente al mar.
Esta tarde, mientras hacía espeleo (si, juré hace un par de años no volver a entrar en una cueva, pero técnicamente esto no era una cueva si no un tubo volcánico) me he dado cuenta de que soy un desastre a la hora de elegir mi calzado.
Ya hice el año pasado la chorrada de subir al montgo y luego bajar campo a través por un barranco intransitable calzado con unas zapatillas de salir diesel monísimas (y falsas y de ínfima calidad made in china). Las zapatillas nunca volvieron a ser las mismas…
Hace un par de meses cometí la tremenda temeridad de emprender el ascenso al Toubkal pertrechado unicamente con unas botitas de “treking?” quechua de 15€!
Mis compañeros de aventura calzaban excelsas botas de montaña impermeable con goretex, termalit y con nudos automaticos tipo mcfly…
Echando la vista atrás recuerdo que hace más de diez años subí a lo alto del teide con chanclas (pero eran de panama jack, eh!).
Y tengo una aficción desde chiquitín que me obliga a jugar descalzo al ping-pong…
Pero volviendo al presente, tuve problemas de logística a la hora de preparar el atuendo para esta excursión y me he venido solo con unas chanclas y unos náuticos.
Ya he trepado a lo alto de la montaña roja con los náuticos.
Caminar entre los restos de una colada de lava es especial. La solidificación de la lava produce cantos afilados y puntiagudos llamados por aquí filitos.
Evidentemente, estoy destrozando los náuticos. Se corta su suela con facilidad aunque el cuero de su empeine aguanta bien. Y además, al ser tan planitos, se siente vivamente cada piedra afilada.
También tengo que reconocer que hoy he redescubierto que es una soberana pasada descolgarse un poquito del grupo hasta cuando deja de verse la última luz, encajarse bien los auriculares (graciasgraciasgracias dani! Que bien suena tu regalo) subir la música y flipar a oscuras!
Pero volviendo al tema del calzado… no escarmiento.
Mañana pienso bajar el barranco de Masca, unas 4 horas de descenso entre dos paredes que alcanzan los 450 m. de altura.
Según cuentan, el descenso es pronunciado y el suelo es de piedras afiladas de origen volcánico, claro, como todo el archipiélago.
Y mis náuticos se vienen conmigo!!!
Sigo escuchando a Cooper… Hoy me apetece especialmente.
